dijous, 3 de juny de 2010

Aurelio González



Aurelio González Ovies nació en Bañugues, Gozón, el 9 de febrero de 1964 es un escritor asturiano. Es licenciado en filología clásica y profesor de latín en la Universidad de Oviedo.

En su obra poética resaltan Las horas en vano (1989), Versos para Ana sin número (1990), Premio Feria del Libro y Ateneo Jovellanos; La edad del saúco (1991), mención honorífica en el Casino de Mieres; La hora de las gaviotas (1992), Premio Juan Ramón Jiménez, y Vengo del Norte, Premio Adonais 1992.
También obtuvo el III Premio de Extensión Universitaria en 1984, y en 1985 y 1986, el de Cuentos Isabel Bosquet de Gijón.
Ha sido vicedecano de la facultad de filología de la Universidad de Oviedo del 1996 al 2008. Premio Ángel González.

POEMA DE AURELIO GONZÁLEZ
Vengo del Norte,
de donde la tristeza tiene forma de alga,
de donde los siglos son muy anfibios todavía,
de donde las grosellas son un veneno puro
para beber un trago cada noche.

Vengo de allí a conquistar paisajes malheridos,
a dar voz a los ecos de estos valles
que nunca se han hablado más que con señas de humo.
Ella viene conmigo,
con todos los caminos enroscados al cuello
y una perla de hambre colgada de su frente.
Quiero vallar aquí la eternidad para todos los míos,
para todos los hombres que desciendan de un padre
carpintero,
para todos los muertos condenados a girar esas aspas
del eterno retorno.

Mirad aquellas tierras, aquellas plantaciones
de pájaros mojados,
mirad aquellas granjas donde todos los días
el sol devora el pan.
Mirad y, por última vez,
podéis llorar al pie de los lechos del trigo
que agoniza.

Porque vengo del Norte,
de donde nunca anidan las cigüeñas
porque las torres tienen que apuntalar el cielo;
de donde el frío habita el carbón de los lápices
y hay una flor gitana que cura el desencanto.

Vengo de allá,
de un paseo marítimo alumbrado con gas de calaveras
y estrellas de carburo.
Ella viene conmigo porque lleva en el vientre
más de doscientas conchas
y un hijo sin edad como los faros.

Ahora la prisa está bajando su marea,
ahora las caracolas tienen un rey de nácar,
ahora cada ola desemboca un destino
y yo os vomitaré un mar
para que nunca más os encontréis solos,
para que los auspicios os lleguen en botellas
y podáis escribir al horizonte.

Vengo del Norte,
y sé un poco del trayecto de la muerte
porque allí desembarcan sus galeras.
Escuchadme y seguidme,
os traigo grana verde de la palabra
que sangran los manzanos
y dentro de unos años nuestra felicidad podrá estar
muy madura.

1 comentari:

  1. Precioso blog, enhorabuena!! Si os gusta la poesía de Aurelio González Ovies podéis daros una vuelta por su blog personal Tardes de cal viva (http://blog.educastur.es/tardesdecalviva/). También hay otros dos blogs sobre su poesía: Todo es palabra (http://todoespalabra-ago.blogspot.com/) y el más reciente que se llama A imagen del silencio (http://aimaxedelsilenciu.blogspot.com/).
    Un saludo

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